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domingo, 19 de enero de 2014

Así será el rostro humano en 100 mil años


La evolución es resultado de la adaptación, o por lo menos esa fue la idea revolucionaria con la Darwin sorprendió al mundo.

Según la teoría de la selección natural, esto pasa en todas las especies y los humanos no somos la excepción. Nuestros ancestros tenían un cráneo más chico y un rostro más ancho, pero los cambios climáticos entre hace 800 mil y 200 mil años, provocaron que ahora nuestro cráneo sea mayor y nuestra cara más angulada. Este simple ejemplo nos hace preguntarnos cómo será nuestro aspecto en el futuro, digamos, dentro de unos 100 mil años.

Esta pregunta también la planteó el científico y artista Nickolay Lamm, quien junto con Alan Kwan, genetista computacional, intentaron responder con un ejercicio a base de imaginación científica que derivó en esta imagen:




Según esto, la transformación más notoria será en los ojos. En 100 mil años, el ojo humano estará totalmente volcado a la tecnología visual que, aunque incipiente, ya existe hoy en día. Obviamente este no fue el único factor tomado en cuenta, pues los investigadores también consideraron las condiciones climáticas y ambientales en general, pero sin duda los dispositivos tecnológicos que forman parte de nuestra vida cotidiana serán decisivos en la evolución humana.

De acuerdo con Kwan, la frente del ser humano también será más grande, siguiendo la tendencia observada al comparar cráneos actuales con los de personas de los siglos XIV y XVI: facciones menores pero frentes más amplias permiten almacenar un cerebro más grande.

Kwan también explica que dentro de 60 mil años el ser humano podrá manipular su genoma y elegir las características físicas de, por ejemplo, la cara de un individuo. Si esto se cumple, lo más probable sería que el aspecto de las personas se ajustara a un estándar del gusto dominante.

Es importante mencionar que la proyección de Lamm y Kwan ha sido rechazada por muchos científicos, señalando las deficiencias de su método y reclamando que no hayan insistido lo suficiente en que se trata de un trabajo más bien de tipo lúdico.

En cualquier caso, esto es sin duda, un ejercicio de imaginación científica que además de hacernos fantasear sobre el futuro de nuestra especie, también nos plantea preguntas importantes sobre nuestro presente y modo de vida actual. Bien se dice que el trabajo de cada uno determina su cerebro.

Juan Arauz Web Developer