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sábado, 21 de diciembre de 2013

Renuncio a ser adulto


Esta es una carta que dejo un importante ejecutivo de una compañía de seguros Suiza junto a su documento de renuncia, que dejo su cargo porque afirmaba que su trabajo no lo hacía feliz:

Por medio de la presente carta, doy constancia a la sociedad, pero sobre todo a mi mismo, que renuncio a ser adulto.

He decidido aceptar la responsabilidad de tener 6 años nuevamente.
Quiero ir a un Mc Donald´s y pensar que es un restaurante de 5 estrellas.
Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y hacer anillos tirando piedras al agua para poder valorar lo sencillo otra vez.


Quiero pensar en que los dulces y los amigos son mejores que el dinero.
Quiero tomar largos baños y dormir 10 horas todas las noches.
Quiero abrazar a mis padres todos los días y enjugar mis lágrimas en sus hombros y pensar que son para siempre.
Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple. Cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas, y eso no me molestaba; porque no sabía que no sabía, y no me preocupaba por no saber.
Cuando pensaba que lo peor que me podía pasar en la vida era que alguien me quitara la pelota o me eligiera el último para ser compañero de equipo.
Quiero volver a mis 6 años para pensar que el mundo es justo. Que todo y todas las personas son honestas y buenas. Que no hay envidias.
Quiero pensar que todo es posible. Pero en algún lugar de mi juventud, maduré y aprendí demasiado. Aprendí como la gente no sabe querer ni amar, cómo nos destruimos entre nosotros, cómo la envidia nos rodea y nos hace desear el mal.
Maduré, me contaminé, y aprendí sobre mentiras, sufrimientos, enfermedades, guerras, dolor y muerte. Aprendí cómo el dinero maneja nuestras vidas. Cómo ya no importa el sentir, sino el conseguir, y cada vez más.
PERO YO RENUNCIO. QUIERO VOLVER A VIVIR SIMPLE NUEVAMENTE.
No quiero que mis días sean de jornadas interminables de trabajo, de materialismo, de noticias deprimentes, de envidias, de chismes, de enfermedades y de pérdida de seres queridos.
QUIERO CREER EN EL PODER DE LA SONRISA, del abrazo, del apretón de manos,  de la palabra dulce, de la verdad, de la paz, del superhéroe del comic, y de la imaginación. Admiro la dulce locura de los niños y detesto la mentira de la cordura de los adultos Quiero volver a mis 6 años.
Quiero dejar vivir más a ese niño que todos llevamos dentro, para valorar lo bueno y lo sencillo que nos rodea, y que los adultos hemos dejado de apreciar.
Para todos ustedes que no se han olvidado de saltar en un charco sin importar mojar los zapatos y para todos aquellos que no olvidan que con un chicle o un caramelo éramos felices.

Hoy en día, este hombre administra su propio negocio, además de dedicarse a muchas otras cosas y pasar más tiempo con su familia, estos dicen que lo ven más feliz.

Bien, ese es todo el texto que contenía la carta. Lo único que puedo decir, es que pese a no estar de acuerdo con muchas cosas del texto, creo que puedo entender lo más esencial. Conforme vamos creciendo, vamos perdiendo esa capacidad para disfrutar las cosas más sencillas de la vida y cada vez nos cuesta más trabajo sentir felicidad o satisfacción, vivimos frustrados y acumulamos prejuicios sobre lo que debemos y no debemos hacer, y poco a poco el entorno nos va moldeando sin darnos cuenta hasta convertirnos en algo que no queríamos ser. Seguro hay excepciones, pero también hay muchos casos que se identificaran con esto que digo. Por lo pronto los dejo con estas palabras.


Juan Arauz Web Developer