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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Hombre desfigurado: Una historia de valor


Hace unos años, Vinicio Riva abordó a un autobús público en la ciudad italiana de Vicenza. Tomó el asiento vacío más cercano, pero antes de que pudiera hacerlo, el hombre a su lado le dijo: "¡Vete! No te sientes a mi lado".

"Yo quería responderle, pero me controlé", dice Vinicio, de 53 años. "Sentí que me aumentó la presión arterial". Se quedó de pie en el autobús.

"Había mucha gente ahí que escuchó todo, pero nadie dijo nada".

Vinicio se acostumbró al trato grosero de las personas. Tiene una enfermedad genética no contagiosa, la neurofibromatosis tipo 1, que lo dejó lleno de tumores, hinchazón y llagas que le dan comezón.


Su madre, que ya murió, tenía la misma enfermedad,  también su hermana pero menos intensa.

Su tía dice que la camiseta de Vinicio constantemente se ensucia de la sangre de las llagas.
En noviembre, Vinicio viajó con su tía al Vaticano, a una audiencia pública con el papa Francisco. Vinicio, tiene problemas para mantenerse de pie por mucho tiempo así que estaba en una silla de ruedas.

"No creimos que estaríamos tan cerca del Papa, pero la Guardia Suiza nos estuvo llevando hacia adelante, hasta que quedamos en una esquina de la primera fila", recordó Lotta.

"Cuando se acercó pensé que me iba a saludar de mano. Pero fue directo a mí y me abrazó fuerte. Pensé que no me lo regresaría porque lo sostuve fuerte. No dijimos nada, pero me miró con ternura como si hubiera visto mi interior", dijo Lotta.

Vinicio, acostumbrado a las miradas de impresión y al miedo, se confundió  al principio por la decisión con la que actuó el Papa. "Él no tenía ningún temor de mi enfermedad", dijo. "Me abrazó sin decir nada... me estremecí. Sentí una gran calidez".

"Sentí que regresaba a casa 10 años más joven, como si me hubiera liberado de un gran peso", dijo Vinicio.

Pero su vida volvió a la normalidad rápido. Regresó a su trabajo en una residencia de ancianos donde hace tareas de limpiezaz. En ratos de descanso, platica con los residentes, que parece que no notan su condición. Su tema preferido son los juegos la Juventus, su equipo de soccer favorito.

Diego Munari , el director de la casa, dice que la energía de Vinicio y su humor mantiene alto el espíritu de los residentes. "Diario se encuentra con mucha gente aquí como él, que hablan y bromean con él".

Durante semanas, los productores de CNN en Roma, Hada Messia y Livia Borghese, intentaron hablar con Vinicio, desde que las fotos de su abrazo con el papa Francisco se viralizaron.

Al principio, su familia no aceptaba la idea, pero encontraron valor por el abrazo con Francisco. Eso lo cambió, dijo él. "Me siento más feliz y fuerte. Siento que puedo seguir adelante en la vida, porque el Señor me está protegiendo".

"Ahora la gente en la calle se asusta menos", dice su tía.

Aunque este acontecimiento con el papa bien podría asociarse con asuntos políticos y medíaticos, lo importante aquí es la historia de Vinicio, quisimos dar a conocerla por lo inspiradora que es su lucha día a día.




Juan Arauz Web Developer